
En la búsqueda de la eficacia y de ese público cada vez más esquivo con la publicidad, se prueban soportes de todo tipo. Uno de ellos lo constituye el Metro. Se pueden disfrazar trenes, empapelar estaciones o invadir andenes. El Metro se ha convertido en uno de los soportes publicitarios más potentes frente a otros canales y las empresas lo saben. Frente a otros canales, el suburbano tiene a su favor que es un medio masivo, en el que los viajeros pasan al menos treinta minutos al día y con una gran frecuencia de impacto.
Para hacernos una idea de la importancia de este medio,
Publimedia, la empresa concesionaria de la publicidad en el Metro de Madrid, con 644 millones de viajeros al año, facturó más de 10 millones de euros por ese servicio en el año 2006.
En ese contexto nos encontramos con la
iniciativa de
Nissan de emplear una estación de Metro completa, eso sí fuera de servicio, para utilizarla como soporte publicitario. En este caso debemos remarcar el impacto del medio en si mismo y los 12 segundos en los cuales los viajeros 'disfrutarán' de la creatividad de la marca, como del impacto añadido que le reportará la originalidad o curiosidad de la propuesta.
En definitiva, nuevos tiempos, nuevos soportes, nuevos medios, pero sobre todo publicidad e impacto.
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